lunes 9 de julio de 2007

Motivación

¿Qué impulsa a cientos de personas a donar su tiempo en la construcción de una enciclopedia libre? O, para el caso, de un diccionario, de un compendio de textos originales, de un repositorio multimedia, etcétera. Esa pregunta fue una de las que me hizo un periodista para un reportaje sobre la «cara humana» de Wikipedia (es decir, los wikipedistas, no seáis malpensados), reportaje que por cierto no llegó a publicarse. La respuesta, al menos en mi caso, es simple:
  • Ayudar a los demás;
  • La satisfacción por el trabajo bien hecho;
  • El reconocimiento que supone lo anterior.
Es decir, la motivación para participar en un proyecto, cualquiera, donde básicamente donas tu tiempo, debería ser pensar que ese tiempo redundará en el beneficio de alguien, debería ser el altruismo. En el caso de Wikipedia, el tiempo que se emplea en escribir artículos redundará en el beneficio de quien algún día necesite consultarlos. También podemos ser pretenciosos y afirmar que disponer de una enciclopedia libre universal, una «mente colectiva» de fácil acceso, ayudará a mejorar la humanidad, pero ya veremos. Personalmente prefiero pensar que quien viene a la Wikipedia a consultar algo y se topa con un artículo bien escrito obtendrá cultura (o la respuesta a los deberes de la escuela, en el peor de los casos). Y eso es intrínsecamente bueno (y el cate, bien merecido).

Pero no es suficiente. Aunque Wikipedia es un proyecto comunitario, donde los egos no deben contar, todos somos humanos. Así que sí cuentan, pero no deben estar por encima del propio proyecto. Quiero decir que no venimos aquí a que un coro de vírgenes semidesnudas se postre a nuestros pies y nos loe (ya quisiera alguno), pero a todos nos gusta que nuestro trabajo, escribir buenos artículos, nos sea reconocido. Un solo mensaje de este tipo recompensa sobradamente todo el trabajo. Motiva. Por eso tienen tanto éxito las CADs y SABs, los wikiconcursos, las medallas que espontáneamente regalan muchos usuarios, y demás iniciativas parecidas. No es vanidad: es regocijo.

Ahora bien, ¿qué impulsa a los vándalos? Bueno, ya tenemos a más de un zoólogo por aquí dedicado a diseccionarlos, así que me limitaré a citar al maestro:
Sentí que quería poner una bala entre los ojos a cada panda que no follara para salvar la especie. Quería abrir las válvulas de vaciado de los petroleros y arrasar todas las playas francesas que nunca vería. Quería respirar humo. Deseaba destruir algo bello.
O, siendo más prosaicos, podemos citar a Freud: «Después de largas dudas y vacilaciones, hemos decidido suponer la existencia de dos impulsos básicos, Eros y el impulso destructivo... El fin del primero de estos impulsos básicos consiste en establecer unidades siempre más grandes y preservarlas, o sea, juntarlas; el fin del segundo, contrariamente, consiste en deshacer conexiones y, de este modo, destruir seres.» Es decir, cada vez que alguien se ponga a construir algo, alguien tendrá el impulso de destruirlo. Está en nuestra naturaleza, no podemos evitarlo. Y cuando dejarnos llevar por este impulso cuesta tanto como hacer un clic en «editar»... ¿quién se resistiría?

Ahora bien, ¿qué impulsa a los trolls? ¿Qué les lleva a ir más allá del vandalismo? En mi opinión hay dos opciones claras:
  1. No entienden el proyecto. Es decir, no entienden que el objetivo es escribir una enciclopedia, creyéndose víctimas de la censura porque no le dejan escribir lo que les da la gana (cuando Wikipedia no es un medio de expresión) o añadir su punto de vista a los artículos eliminando el contrario (cuando estamos obligados a seguir el PVN), creyéndose perseguidos cuando se les borra artículos tan relevantes como la biografía de su primo que ganó el concurso de chapas del barrio, la plantilla que viola el manual de estilo o el enlace al foro sobre Thalía del que son administradores, o sufriendo brotes paranoides que les lleva a «tener miedo» (¿de...?). Por supuesto, el blanco más frecuente de sus quejas es el bibliotecario de turno que se les cruza en su camino o es llamado por un tercero para poner coto a tales desatinos. Y, claro, como no existe la más mínima posibilidad de que estén equivocados, seguro que estos bibliotecarios son todos unos fachos, quieren conquistar el mundo, cambian las políticas a su antojo y traman complots en las alcantarillas. Del CRC ni hablamos, que prevarica (aunque no deja de ser una herramienta más a usar en la cruzada). Así que, como último recurso para luchar contra el statu quo, vandalizamos sistemática y premeditadamente usando proxies abiertos, saboteamos las votaciones usando títeres (de calcetín o carne), organizamos sectas secretas, creamos blogs difamatorios, escribimos «denuncias» en meta:, suplantamos a estos indeseables en foros, etcétera. Y si el proyecto va a ser una víctima colateral de la guerra, que lo sea: ¿a quién le importa?
  2. Su impulso destructivo se dirige hacia las personas, en lugar de hacia los artículos. Es decir, son «vándalos de usuarios». Lo que resulta especialmente lamentable cuando los usuarios, aquí, no vienen a lucrarse o alimentar su vanidad. Ni siquiera vienen a pasar el tiempo: vienen a donarlo por el bien común. (¿Cuál es el antónimo de «altruismo»?)
Y, lamentablemente, en muchos de ellos confluyen ambas cosas. Por eso se les ve tan motivados. Ahora bien, muchos de nosotros que sufrimos estar cornadas nos hacemos una pregunta: ¿merece la pena sufrirlas?

Pues depende: ¿cuánto te importa el proyecto?

6 comentarios:

Gaeddal dijo...

¿Te gusta conducir?

emijrp dijo...

Pedazo de post (en cuánto a tamaño digo). Yo estoy en Wikipedia porque dono mi conocimiento a la vez que me nutro del de los demás. Me hastía responder mil veces las mismas preguntas, por eso lo pongo en un artículo y el que quiera saber que lo busque y lo lea. También utilizo Wikipedia como campo de pruebas de mis bots, soy así de egoista.

Ecemaml dijo...

Vale, el proyecto me importa mucho. No me importa que me pongan a parir, creen blogs difamatorios, me envíen mails con amenazas personales, te pongan unas cuantas reclamaciones delirantes o aún más absurdas en el CRC, pero... ¿debemos permitirlo? Eso es lo que realmente cansa.

Dodo dijo...

Ajá. Esa es la cuestión. Y la clave está en el "debemos", porque no es asunto sólo del difamado (salvo si éste decide emprender la vía legal) sino de toda la comunidad.

Hispa dijo...

En la misma política del CRC ya se habla de sancionar a aquellos que usen el CRC para denunciar sin motivos a otros usuarios. Espero que con el tiempo, acaben dando buena cuenta de estos elementos.

Siabef dijo...

Pues a mí me importa mucho el proyecto. Es por eso que sigo día a día. Eso de que tú sepas algo y lo expongas por ahí, bien escrito, y de manera enciclopédica, es una delicia. Pero, desgraciadamente, hay gente que viene a destruir, no lo que uno hace, sino al que contribuye. No sé a lo que vienen...